Cada vez son más los estudios que identifican comorbilidades asociadas a la Apnea Severa del Sueño, pudiendo ser causa o consecuencia de unas cuantas enfermedades que, a la postre, deterioran nuestra calidad de vida y ponen en riesgo nuestra salud.

Así, debemos distinguir entre:

Los factores de riesgo asociados a la apnea del sueño

Aquellas enfermedades o condiciones fisiopatológicas causantes o potenciadores del desarrollo del SAHS.

  • Obesidad: se estima que entre el 60 y el 70% de las personas que sufren un SAHS son obesas, y que por cada incremento de 1 kg/m2 en el índice de masa corporal (IMC), el riesgo ajustado de sufrir un SAHS aumenta en un 14%.
  • Edad y sexo: la prevalencia es aproximadamente 6 veces mayor en las personas mayores de 70 años, en comparación con los individuos de edad comprendida entre 40 y 70 años. Y en hombres, la prevalencia es de 1,5 a 3 veces mayor que en las mujeres. Esta diferencia disminuye en mujeres que han pasado la menopausia.
  • Otros factores menos frecuentes, pero también influyentes, son: la predisposición genética de cada individuo, el tipo de alimentación, hábitos como el tabaquismo o el consumo de alcohol, factores o el sueño en decúbito supino, entre otros.

Tan importante es entender qué enfermedades son factores de riesgo para padecer el SAHS, como cuáles son aquellas donde la apnea obstructiva ES el factor de riesgo a tener bajo control para prevenir otras.

La apnea del sueño como factor de riesgo

La propia enfermedad es la causante o potenciadora de otras dolencias. Conforme avanzan las investigaciones sobre el SAHS, se va descubriendo el considerable impacto que esta enfermedad tiene en el desarrollo de otras.

  • Enfermedad coronaria y cerebrovascular: la enfermedad cardiovascular se asocia de forma significativa con el SAHS debido a la hipoxemia (baja concentración de oxígeno en sangre) nocturna que provoca la apnea del sueño, aumentando la actividad del sistema nervioso simpático y la coagulabilidad de la sangre. Esta mala o pobre oxigenación nocturna, aumenta por tanto el riesgo de sufrir un infarto cerebral o ictus.
  • Retinopatía diabética: una nueva investigación ha demostrado que la apnea severa del sueño es un factor de riesgo para desarrollar edema macular diabético, una complicación de la diabetes que puede causar pérdida de visión o ceguera que, a su vez, también es más difícil de tratar en pacientes con apnea severa del sueño. La tasa de apnea severa del sueño era del 80,6% en pacientes con edema macular diabético en comparación con aquellos sin edema macular diabético, un 45,5%. También descubrieron que cuanto peor era su apnea del sueño, peor era su edema macular.
  • Hígado graso: experimentos en modelos in vitro y animales han demostrado que la interrupción transitoria de la oxigenación genera procesos inflamatorios que afectan al hígado y agravan esta condición. Un estudio demuestra que este fenómeno también está relacionado con el desarrollo y progresión del hígado graso, enfermedad que puede ocasionar daño hepático crónico y en algunos casos, cáncer.

Así que ya sabes, no le restes importancia a la Apnea del Sueño, uno de los trastornos del sueño más prevalentes en la población y acude a un especialista para valorar tu caso particular.

También encontrarás más información relacionada en nuestra web, como esta breve guía descargable que hemos elaborado con las distintas opciones de tratamiento del SAHS.