Una somnolencia excesiva, fatiga crónica, trastornos respiratorios o de tipo psicológico, como la depresión nerviosa o la ansiedad, son algunos de los síntomas que indican que una persona puede estar padeciendo el síndrome de apneas-hipopneas durante el sueño.

Pues bien, si este puede ser tu caso, en esta entrada hablamos sobre sus síntomas y posibilidades de tratamiento.

Empecemos por definir exactamente qué es esta enfermedad:

El Síndrome de Apneas e Hipopneas Obstructivas del Sueño (SAHS) es uno de los trastornos del sueño más prevalentes en la población. Tiene unas consecuencias fisiopatológicas que producen una disminución evidente de la calidad de vida del paciente y conlleva un mayor riesgo de sufrir accidentes de tráfico y otras causas de muerte.

Si has leído otras siglas o nombres para nombrarlo es normal. En esta otra entrada hablamos sobre la variedad de términos y siglas usadas para referir esta patología conforme se ha ido avanzando en su estudio.

Ver entrada: SAHS, SAOS, SAHOS… ¿Cuál es el correcto?

El estudio de la apnea del sueño ha dado pasos de gigante en los últimos años, revelando una complejidad y prevalencia mayores de lo que la comunidad científica podía esperar.

Esta enfermedad puede estar detrás o en clara relación con la aparición de otras enfermedades de graves consecuencias para nuestra salud.

Es común que aquellos que sufren este mal no descansen de forma correcta ya que, ante la falta de oxígeno, el cerebro se ve obligado a interrumpir el sueño con el fin de recuperar el ritmo respiratorio. Cefaleas matutinas, hipertensión pulmonar y problemas cardíacos son algunas de las dolencias originadas a partir de una apnea.

¡No te asustes, tiene solución!

Ahora que ya conoces más sobre los factores a tener en cuenta, te toca informarte sobre cuáles son los principales tratamientos para combatir la apnea del sueño.

Si aún no lo has hecho, solicita a tu médico de referencia una polisomnografía: es la prueba básica para diagnosticar el SAHS, y en caso positivo, lo ideal es que también te realices una somnoscopia para afinar con el tipo de tratamiento más adecuado.  

Profundizar en el conocimiento de esta enfermedad ha permitido avanzar también en las posibilidades de abordaje terapéutico, por lo que en la actualidad existen varias opciones en función de cada caso clínico particular y necesidades del paciente.

Entre los tratamientos de la apnea, el más conocido es la CPAP, un aparato de provisión continua de aire a presión (Continuous Positive Air Pressure en inglés).

Por otro lado están los dispositivos de avance mandibular (funcionan si el origen de la obstrucción es la base de la lengua) y distintos tipos de cirugía (un otorrinolaringólogo debe considerar si la intervención quirúrgica es recomendada o no).

Por último, pero no menos importante, recuerda que todo paciente enfermo de apnea debe seguir una serie de reglas básicas previas a cualquiera de los tratamientos arriba mencionados: una dieta muy sana y equilibrada para poder perder peso (la obesidad es uno de los principales desencadenantes del SAHS), dejar de fumar, eliminar o reducir el consumo de alcohol, así como el uso medicamentos sedantes que relajen el sistema nervioso.

También puedes realizar nuestro TEST para saber si tu SAOS es o no operable, pues los tratamientos quirúrgicos son hasta el momento los más eficaces para eliminar por completo la apnea del sueño y recuperar tu calidad de vida.