CPAP, son las siglas en inglés de Continous Positive Air Pressure, el tratamiento más común contra la apnea del sueño. Consiste en una máquina que insufla aire continuo con presión positiva durante el sueño, que hace que la vía respiratoria permanezca permeable a través de una mascarilla respiratoria.

En el tratamiento del Síndrome de Apneas e Hipopneas del Sueño (SAHS), es el método más efectivo para evitar estas constantes interrupciones en la respiración, que están detrás (o en clara relación) con la aparición de otras enfermedades de graves consecuencias para nuestra salud.

Para toda la vida

Su uso diario es la única solución para cada vez más pacientes que sufren el SAHS y esto, a largo plazo, puede resultar muy incómodo. No deja de ser una máquina que bombea aire a presión en las vías respiratorias de los pulmones, a la que estar conectados toda la noche a través de una máscara respiratoria.

La máquina bombea aire a través de una manguera y de la máscara hacia las vías respiratorias mientras dormimos, manteniendo abiertas las vías respiratorias.

Hay muchas personas que, tras una primera etapa de adaptación, se acaban acostumbrando. Pero también son muchas que, sea por la incomodidad de uso, por el ruido o por sus efectos secundarios, necesitan de otra forma de tratamiento para el SAHS.

Si bien los fabricantes buscan constantemente desarrollar accesorios para mejorar su comodidad y reducir el ruido propio del aparato, sus múltiples efectos secundarios son, en realidad, la parte más incómoda del tratamiento con la CPAP.

Efectos secundarios

Alergias e irritación de la piel por la máscara, sequedad bucal, congestión, secreción nasal, estornudos, sinusitis y hemorragias nasales…aunque pasajeras y muchas veces motivados por factores superables como el tamaño y tipo de mascarilla (también fugas en ella) o la presión y cantidad de aire insuflado, estas complicaciones acaban siendo asumidas por los pacientes con apnea como el mal menor.

Por suerte, conforme avanza la tecnología y la investigación en SAHS, se van conociendo nuevos tratamientos para esta enfermedad: desde dispositivos de avance mandibular (funcionan si el origen de la obstrucción es la base de la lengua) a distintos tipos de cirugía (un otorrinolaringólogo debe considerar si la intervención quirúrgica es recomendada o no).

En esta otra entrada, hablamos de ellos.

Además, para poder valorar el tratamiento más adecuado en caso es necesario realizar una somnoscopia: un estudio dinámico de la vía respiratoria que permite determinar si es aplicable un tratamiento quirúrgico y elegir el más adecuado. 

Si quieres saber si tu apnea es susceptible de abordaje quirúrgico, haz nuestro Test de la Apnea del Sueño y recuperar tu calidad de sueño definitivamente.